Terre d’Hermès y el minimalismo de Jean-Claude Ellena

Terre d’Hermès y el minimalismo de Jean-Claude Ellena

¿Os ha pasado que un perfume os gusta tanto al principio que enseguida queréis otro parecido, pero más intenso, más duradero o con alguna nota más? Es una tentación comprensible, especialmente cuando empezamos a descubrir materias y a reconocerlas en nuestras fragancias favoritas. Aprendemos a pedir más cosas a un perfume, aunque no siempre nos detenemos a pensar qué perdería si se las añadiéramos. Con Terre d’Hermès me interesa proponeros precisamente esa reflexión: hasta qué punto el carácter de una composición depende de elegir bien y de saber cuándo dejarla tranquila.

Vamos a acercarnos a su creación, a las decisiones de Jean-Claude Ellena y al respaldo que permitió que aquella propuesta llegara a un público amplio. También a una cuestión que nos toca como aficionados: la facilidad con la que pasamos al siguiente lanzamiento, a veces antes de conocer el que acabamos de comprar.

La primera idea de Ellena se quedó para otro perfume

Cuando Hermès le pidió un gran masculino, Ellena entendió que esperaba un éxito comercial. Su primera propuesta tenía un carácter amaderado y lechoso, inspirado por la blancura de Galatea en las Metamorfosis de Ovidio. Le gustaba, pero lo consideró demasiado elitista para aquel encargo; aquella investigación encontraría después su lugar en Santal Massoïa. Me gusta este detalle porque nos permite acercarnos al trabajo sin idealizarlo. El perfumista tenía una idea que le interesaba y, aun así, decidió seguir buscando. Guardarla para otra ocasión también fue una decisión creativa.

Terre apareció en 2006. En el informe anual de Hermès, Ellena describía naranja, el amargor azufrado del pomelo, pimientas, un aldehído de efecto pedernal, vetiver, pachulí, cedro del Atlas y bálsamos. Hay mucha materia en esas palabras: fruta, aspereza, sequedad, notas terrosas. Mi lectura del perfume parte de cómo esas sensaciones pueden acompañarse. El amargor de la cáscara acerca el cítrico a la sequedad amaderada, de manera que la salida ya anticipa algo del carácter que permanece después. Si tenéis una muestra, probad a seguir esa relación durante su evolución; resulta más revelador que intentar encontrar todas las notas de una lista.

Ese pomelo que empieza con una naranja

En una conversación publicada por Paralela Escola Olfativa, Ellena explicó que había construido el efecto pomelo mediante naranja dulce y Rhubofix. Este tipo de decisiones es lo que hace tan interesante estudiar perfumería. Podemos conocer el olor de una materia y tardar bastante más en descubrir sus posibilidades dentro de una mezcla. Al combinarla, algunas facetas ganan presencia y otras pasan a segundo plano; el resultado puede llevarnos hacia una referencia distinta de la que esperábamos. La naranja deja de servirnos únicamente para «poner naranja» en una fórmula.

Ellena también mencionó Iso E Super entre los materiales empleados en Terre. Su fabricante, IFF, lo describe como amaderado y ambarado, suave, aterciopelado y capaz de aportar plenitud. Esas cualidades permiten pensar en una materia que interviene en varios aspectos: olor, volumen y textura. En la interpretación compositiva de Terre, interesa como parte del soporte amaderado alrededor del cual adquieren relieve los matices cítricos y minerales. Conocer su presencia nos ayuda a estudiar esas relaciones, aunque las fuentes consultadas no permiten fijar aquí su dosificación exacta ni reconstruir la fórmula industrial.

Y llegamos a una cifra que quizá os sorprenda: según el testimonio publicado por Paralela, Ellena atribuía sesenta materias a Terre, frente a unas ciento sesenta en First. Su minimalismo se entiende mejor dentro de esa trayectoria. Además, una materia natural puede contener numerosos compuestos, así que contar ingredientes tampoco equivale a contar moléculas. En una entrevista de 2019 explicaba que había aprendido a cuestionar la aportación de cada material y que buscaba primero un acorde con interés propio, antes de ajustar su equilibrio. Esa experiencia permite reconocer cuándo una adición mejora la mezcla y cuándo simplemente estamos añadiendo porque todavía nos cuesta darla por terminada.

Para quienes estáis empezando, merece la pena probar también en la otra dirección: comparar una mezcla con y sin una de sus materias. Podemos perder una transición o una textura que apenas sabíamos describir. O descubrir que la idea se percibe con mayor claridad. La elección necesita evaluación; una fórmula breve puede estar tan mal resuelta como una extensa.

Un perfume al que se le dio continuidad

La propuesta encontró una respuesta comercial importante. Hermès destacó el éxito inmediato de Terre en 2006, año en que su división de perfumes creció un 39 % a tipos de cambio constantes. La cifra corresponde al conjunto de la actividad, incluidos otros lanzamientos. En 2007, Gilles Droit, director internacional de Hermès Parfums, seguía señalándolo entre los impulsores del crecimiento. Una forma personal de componer había conseguido aceptación amplia, con el prestigio y los medios de Hermès detrás. Ese respaldo forma parte de la historia tanto como el talento del perfumista.

Droit añadió entonces algo que me parece especialmente pertinente hoy: Terre debía seguir recibiendo apoyo año tras año, más allá de su lanzamiento. La casa se comprometía a mantenerlo presente cuando hubiera dejado de ser novedad. ¿Cuánto recorrido concedemos ahora a una creación antes de pedir la siguiente? Una marca necesita seguir dedicándole atención, distribución y presupuesto; nosotros necesitamos ocasiones de volver a olerla. Es difícil construir una relación con un perfume si todo alrededor nos invita a sustituirlo enseguida.

Mintel señalaba en 2025 que las microtendencias de las redes y sus ciclos más cortos impulsaban la exploración mediante muestras y formatos pequeños. Recomendaba a las marcas fomentar compras frecuentes de minis vinculadas a esas tendencias. Las muestras me parecen una herramienta estupenda para aprender y evitar compras caras que después lamentamos. Pero podemos usarlas para conocer un perfume durante varios días o para encadenar primeras impresiones. Acumular pruebas sin regresar a ninguna deja poco espacio para que cambie nuestra opinión, para encontrar un matiz o para entender por qué algo nos incomoda.

También merece atención el peso de la duración. Según Mintel, las menciones de larga duración en los lanzamientos mundiales pasaron del 11 % al 35 % entre 2019 y 2023. Entiendo perfectamente que queráis que un perfume dure, especialmente con los precios actuales. Me preocupa que esa expectativa termine ocupando casi toda la valoración. Una textura o una transición necesitan más atención que una cifra de horas. Si esas diferencias apenas cuentan al comprar, defenderlas en un nuevo proyecto puede resultar cada vez más difícil.

Ellena ya criticaba en 2009 el marketing que comparaba los nuevos proyectos con productos anteriores y los ajustaba mediante pruebas de mercado. La presión existía antes de las redes, que también nos han permitido descubrir y aprender muchísimo. Lo que puede complicar otra apuesta como Terre es la combinación de prisa, criterios repetidos y poco compromiso con las creaciones. Volver a un perfume, incluso a uno que descartamos, es una pequeña forma de ampliar nuestro criterio.

Si os apetece trabajar esa curiosidad conmigo, en la Escuela Andaluza del Perfume estudiamos materias primas, analizamos lo que olemos y lo llevamos a la formulación. Podéis consultar nuestros cursos de perfumería y reservar vuestra plaza.

Y si tenéis un frasquito de Terre a mano, os propongo empezar antes de venir: oledlo de nuevo, anotad cómo se relacionan sus facetas y qué cambiaríais. Después pensad qué podría perder con ese cambio. Esa conversación nos dará bastante que trabajar.